6 de diciembre de 2017

Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un whisky on the rocks.
En vez de fingir
o estrecharme una copa de celos
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie ladrando
a las puertas del cielo.
Me dejó
un neceser con agravio
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.

Tenian razón
mis amantes en eso de que antes
el malo era yo.
Con una excepción.
esta vez, yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue.
me dejó el corazón en los huesos
y yo de rodilllas.
Desde el taxi y haciendo un exceso
me tiró dos besos
uno por mejilla.

Y regresé.
a  la maldición del cajón sin su ropa
a la perdición en los bares de copas
a las cenicientas de saldo y esquina.
Y por esas ventas de fino laina
pagando las cuentas de gente sin alma
que pierde la calma por la cocaina.

Volviendome loco.

Derrochando la bolsa y la vida
la fui poco a poco
dando por perdida.
Y eso que yo
para no agobiar con flores a María.
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías.
Para no comprarla con bijoutería
ni ser el fantoche que va en romería
con la cofradía del santo reproche...

Tanto la quería
que tarde en aprender a olvidarla
19 días y 500 noches.

Dijo Hola y Adiós.
y el portazo sonó como un signo de interrogación.
Sospecho que así se vengaba
a través del olvido,
cupido de mi.
No pido perdón,
¿Para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa.
Siempre tuvo la frente muy alta
la lengua muy larga
y la falda muy corta.

Me abandonó.
Como se abandonan los zapatos viejos,
destrozó el cristal de mis gafas, de lejos.
sacó del espejo su vivo retrato.
Y fui tan torero por los callejones
del juego y el vino
que ayer el portero me hecho del casino
de torrelodones.
¡Que pena tan grande!
negaría el santo sacramento
en el mismo momento
que usted me lo mande.

Y eso que yo
para no agobiar con flores a María
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías
para no comprarla con bijoutería
ni ser el fantoche que va en romería
con la cofradía del santo reproche.
Tanto la quería
que tarde en aprender a olvidarla
19 dias... 19 días... 19 días. Y 500 noches.