10 de abril de 2017

Abro twitter. La piba que desapareció hace una semana, aparece muerta.
Buscan a otras dos.
Cierro twitter, prendo el canal de las noticias. Represión en CABA. Cambio de canal; un atentado en Egipto, EEUU ataca a Siria.
Me voy a la ducha, no dejo de pensar. Recibo un mensaje de amigo: Vamos a salir; él insiste en venir a buscarme, cuando me ve me cuenta: En la puerta del sitio donde estaban quisieron violar a una chica mientras la amenazan con un cuchillo, a una chica  de mi edad, a una como yo. Ellos la salvan. El tipo huye.
Ya no consigo volver a reír en toda la noche.
Recibo un audio: quisieron secuestrar a varias chicas con un mismo modus operandis, en la plaza, acá a tres cuadras. La plaza que transito diariamente.
Y no puedo más. Me preocupa vivir, salir a la calle. Este mundo es siniestro.
Horrendo.
Cruel.
Ruin.
Lloro ésta tierra que me quita la fuerza día a día.
De repente pienso. Te pienso. Te necesito. Te necesito en un abrazo conciliador; que me haga sentir calma, frente a tanta tempestad. El único abrazo capaz de sacarme el miedo que me genera este mundo herido, roto y  enojado. El único abrazo capaz de decir: "Sí, este mundo es una mierda, pero acá estoy yo y no te suelto" .
Y no, no me sueltes. Porque logras que cierre los ojos y me olvide, por un segundo, de todo lo horrible que nos atraviesa, porque tenés el poder de hacer que este sea un lugar un poquito menos trágico, cada vez que me envolvés, con firmeza, entre tus brazos.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario