14 de julio de 2016

Con cierta entereza vuelvo a mi blog. Con cierta incompletud, también

Un año y medio después: acá estoy. Enfrentándome otra vez a una pantalla en blanco que espera que la llene de frases, palabras y significaciones. Enfrentándome a una infinita cantidad de sentimientos encontrados, de todo tipo.
Suena Don lunfardo y yo no puedo dormir. Probablemente, sea circunstancial, sea el inconsciente que me pedía desesperadamente este encuentro, con mi blog, otra vez. Un encuentro que vengo deseando hace tantos meses que ya perdí la cuenta. ¿Por qué no lo hacia? No se. O Quizá si. A lo mejor me aterraba descaradamente tener que remover tantas historias y recuerdos que este blog representa; pero soy partidiaria de enfrentar, siempre, los temores y asumir riesgos. Y acá estoy. Llenándome y llenándolo.

Pasaron tantas cosas en un año y medio que no sé ni cómo arrancar. Aunque sé como resumirlo en dos palabras: Crecer y aprender. Los verbos más importantes de mi vida. Quererse y conocerse son procesos difíciles y lentos.  Pero necesarios. Cuidarse y respetarse: el puntapié inicial. Y sólo de esa manera todo puede volver a empezar. Bien. Sanamente. Con los razonamientos adecuados y con la experiencia arrolladora que, luego de procesarla y entenderla, se vuelve aprendizaje asegurado.
En estas congruencias me he manejado el último tiempo. Pensando. Sin dejar que algo me desborde, entendiendo que a veces (y solo a veces) es necesario apoyarse en los demás, aunque con la única finalidad de poder caminar en autonomía, otra vez. No está mal demostrar lo que se siente, reir a carcajadas y bailar con Sabina a fondo en el reproductor, perderse, o llorar mares si estas triste, pero siempre contemplando lo transicional de cada estado. Sin sortear postas de omnipotencia, entendiendo la debilidad y la condena propia del ser humano.
Así camino en esta ruta hace ya algún tiempo. Y así me (re)conocí; me (re)encontre; me acepte, me entendi. Me enfoqué en mi. Sin arrepentimientos, sin añoranzas, sin nostalgia. Entiendo que todo pasa y en ese vaiven... vivimos

No hay comentarios.:

Publicar un comentario