4 de septiembre de 2014

Nostalgias. De escuchar su risa loca 
y sentir junto a mi boca,
como un fuego,
su respiración.
Angustia. De sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto, pronto, le hablará 
de amor...
(Nostalgias - Andres Calamaro)

Cuando la bronca y la indignación no se van, lo que llega es la interrogación. Hoy, siento que hay algo en mi que esta sobrando, algo que te dí y que esa noche me devolviste, algo que no quisiste más.
Me veo caminando sola  y no lo creo. Me veo buscando entre mis cosas algo que te pertenezca, busco una excusa que encuentres válida para poder verte y no la consigo. Me despierto por las noches exaltada y después no puedo volver a dormir, en aquella cama donde supiste despertar conmigo. Repaso una y otra vez cada palabra de aquella noche intentando entender. Y me odio.  Y escucho nuestras canciones y no lo puedo soportar. Y abro tus conversaciones, tu numero telefónico para llamarte, para buscarte. Y me arrepiento. Y corto. Y me quedo mirando el techo, pensando. Y todo vuelve a empezar. Y me pregunto si estarás igual que yo, qué sentirás. Si también miras tu techo pensando en mi, si lloras o reis. Si extrañas nuestras cosas. Con la idea de que vas a aparecer diciéndolo. Que extrañas mis abrazos.
Te siento como si nada hubiese pasado. Cierro los ojos y me parece verte ahí, como si nos separaran unos minutos de la última vez, y no lo olvido. No olvido como por dentro pensaba "un minuto más",  sabiendo que sería el último. Y pasaba ese minuto y me lo repetía, mientras te miraba recordando la cantidad de noches que viéndome me dijiste que me amabas. Y miraba tu cara mojada y sentía que el corazón se me rompía cual cristal, fino y delicado; como si quien tenía que consolar era yo.  Pero sentía tu mano por mi cintura y me debilitaba, y te miraba, respirando hondo, advirtiendo que los nervios me iban ganando, los nervios y las lágrimas. Y las ganas de dejarme caer, enredarme y abrazarte por otro minuto más. Sabiendo que a pesar de todo, a pesar de que ese gusto agridulce era provocado por lo puntiaguda de tus palabras; en ese abrazo iba a encontrar tranquilidad. Y, para mi mala suerte, no me confundí. 
Hoy, a pesar de no sentirlo, todos me ven mal, parece que tengo los nervios destrozados y todos los ven, excepto yo. "Tenes cara de preocupada" "No te veo bien" "Estas triste? Que pasa?" son algunas de las frases de la gente que sí me quiere. Y no lo creo. Pase tantas veces por esto y hoy me doy cuenta que nada se le compara. Y me torturo, porque yo me veo de pie y caminando, pero todos me ven en el piso. Y no se cómo hacer, si te llevaste mis cuatro sonrisas,  mis ganas de ser incondicional y nuestra intimidad. Sin embargo recuerdo que despertaste todos mis fantasmas y no puedo evitar enojarme. Es un desequilibrio constante. Un amor-odio. Un Gris. Justo a mi, justo yo que detesto los puntos medios. Después de tantas pesadillas que hoy se volvieron reales. Y no entiendo casi nada. Como dos personas caminan tan juntas y separadas a la vez.
No era así como quería que las cosas sucedan. Nos veía juntos. Y tal vez ese fue el error. Me pregunto si es que te conozco tanto como siempre advertí, si te conozco siquiera. 
Pienso en tu sonrisa y me vuelvo loca.  Me enojo y no entiendo cómo llegamos hasta acá. Y te extraño y me vuelvo repetitiva. Y confundo nombres con los tuyos. Y cada sitio de esta ciudad me recuerda a vos. Y me desconcentro de mi vida. Y no se me pianta la lágrima fácil y me preocupo, porque no entiendo por qué no estoy sufriendo, porque no lloro. Me pregunto si esta será la paz que antecede a la catástrofe Y me aterra lo que viene. Me aterra pensar en las veces que voy a necesitar ese abrazo conciliador y me va a faltar, en las veces que no voy a tener tu tranquilidad, tu voz en mis oídos, mi respiración junto a tus latidos. Quería pasar mi vida con vos... no sé  qué pasó. Voy a tener que esperar que el tiempo nos lo diga, porque ni vos ni yo lo sabemos. 



1 comentario:

  1. Mientras el corazón en ambos siga “caliente” todavía existe oportunidad para volver. Pero si el corazón se enfría, el amor cede su lugar a la indiferencia, y esta es señal inequívoca que ya no hay vuelta que darle, porque toda indiferencia se convierte en olvido.
    Si a medianoche suena tu fono y nadie contesta, puedes colgar y fingir que no te importa (y puede que él te lo crea) o puedes decir… “te necesito” … y cambiar la historia.

    El tiempo dirá lo que ha de pasar entre ustedes.
    Te deseo lo mejor.
    ¡Y mucha suerte!… (para los dos)

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