24 de julio de 2014

Yo no sé si es tan así que las cosas pasan por algo. Dudo demasiado del destino y de que todo esta escrito y que así sucederá.
Yo que siempre dije que el mundo no era el del problema, que somos nosotros. Hoy comienzo a dejarlo en sospecha.
Siempre fui una persona que sabe hacer mea culpa, que puede aceptar el error y pedir disculpas. No me rijo por el orgullo y tengo claro dejar todo de lado si de pedir perdón se trata. No me tiembla la voz.
Pero en este caso, particularmente ahora creo que no me corresponde pedir perdón. Incluso podría decir que yo no hice nada para que se haya generado esta distancia. Tampoco sé si vos lo hiciste, pero así surgió.
No voy a decir que fue tu culpa, pero estoy segura que no fue la mía.
Recuerdo perfectamente ese día exacto en el que las cosas empezaron a cambiar, si bien ya veníamos transitando un camino bastante apedreado, esa noche el cambio fue radical. Sin perder sinceridad, al principio me enoje y mucho, porque siempre fuiste uno de los vínculos mas importantes de mi vida y te ibas alejando cada vez más. Y decidí no hacer caso, dejarte. Que hagas lo tuyo y que yo haga lo mio. Porque así lo sentí, porque también te conozco y sos lo suficientemente inteligente y madura para hacer frente a la situación vos también y si así lo querías, ibas a acercarte. Pasaron mas de dos meses y la distancia se acrecentaba aun mas. Me pasaron cosas buenas y no estuviste ahí, y de repente yo ya no sabía nada de tu vida.
Así que decidí romper el hielo, ser yo misma la que acorte la distancia y así fue aun sabiendo que no era lo que me había dicho a mi misma, decidí ser yo la que ceda, agachar la cabeza  y  callar cosas. Porque así lo sentí y porque en la balanza la amistad siempre vale más. Ese día tuve respuestas muy positivas pero había algo en el aire todavía que se podía sentir. Así que espere un tiempo, desistí  y nos deje libres. Parece tonto decir eso en un vinculo de (hermandad) amistad, pero así fue. Hasta hace unos días.
Llegó el día del amigo y yo no podía dejarlo así. Todos sabemos que son fechas comerciales, pero los sentimientos se movilizan igual, se trabaja para ellos. Así que lo hice una vez mas, prometiéndome a mi misma que iba a ser la última vez: Volví a acercarme. No se si fue la forma o el momento y mi mensaje era mas bien conciso, no me explaye en nada más que un te quiero y un feliz día, envuelto con algunas palabras más. La respuesta no tardó en llegar y fue ahí cuando comprendí que no importa el tiempo. Y vos para mi sos de mi familia.  Me conoces, sabes bien que siempre fui mas bien independiente, colgada, muy de la mía y me llevó a perder muchas relaciones mi forma de ser. Pero hoy puedo comprender que esta no. No importa cuanto sea el tiempo que nos pase por encima. Tu amistad para mi, pesa más.

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