24 de mayo de 2014

Pasaron algunos cuantos años y aun así, todavía cada tanto me doy unos largos momentos para pensarlos e incluso todavía derramar alguna que otra lágrima. Todavía los extraño.
Es increíble como pueden pasar tantos años y uno recordarlos con un amor aun mas fuerte que el que sentí hasta su ultimo día. Quizás no fui la niña que mas los quiso pero si sé que los recuerdo mucho, muchísimo. Aquellas tardes de domingo escuchando algún partido de fútbol, viéndote a vos, abuelo, en aquella esquina de la mesa, con la puerta abierta del patio o cuando llegabas del supermercado -porque sabías que íbamos a ir- cargado de un montón de todo eso que a nosotros nos gustaba. O vos, abuela, te recuerdo cada día como la mujer mas fuerte y luchadora que yo conocí en mi vida. Con una clara imposición en la vida, con un carácter fuerte y a la vez tan dulce. Siempre con un montón de afecto para regalarnos, a nosotros. Una luchadora. Un gran ejemplo.
Hoy, que nuestra familia crece, solo puedo pensar en ustedes. Al mirar a Anton, con toda su inocencia de bebé, con toda su paz y con el amor y la felicidad que nos transmite, solo siento deseos de que, donde esten, puedan sentir toda esa paz, ese amor y esa misma felicidad. Los amo, infinitamente.

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