12 de septiembre de 2011

Un manantial de imbéciles, todos en uno


Si tuvieses de bueno y comprensivo lo que tenes de lindo, yo aseguro que todo seria más blando.

Con hacer la vertical te crees el mejor de los acróbatas del circo, ¿Es tan sencillo? Y le tenes fobia a ciertas palabras : Compromiso, monogamia, fidelidad.

Y así vamos, esas despedidas del orto, esas conversaciones del orto, esos mensajes del orto... ¿En qué jeans deje mi orgullo? ¡Que alguien me lo devuelva! Me das a pensar más de la cuenta, me das por estipular conmigo misma. Me das lo que no necesito y ocultas lo que más pido... así es,  una de cal, una de arena y toda la estupidez junta que una persona puede tener.  ¿Tan difícil es? No, obvio que no. pero  yo lo voy a creer, como si fuese cierto y tuviese razón. Como si ese fuese el consuelo para seguir, me agrada mentirme a mí misma, es más fácil y más cómodo incluso.

Hay momentos en los que una mujer no debe cerrar la boca y esos momentos están transcurriendo... No entiendo exactamente qué quiero lograr ni qué quiero decir, pero necesito decirlo....


Tengo ganas de vos, estoy olvidando el sonido de tu voz, el perfume de tu piel y eso es muy triste. Te extraño mucho ey; y me siento patética, sola y  negada... sobre todo. Ya no espero nada, ni siquiera espero encontrarte en un sueño, ni cuando cierro los ojos... pero me hace mal, porque cuando llega la noche y mi celular ya no suena con tu nombre en él, es cuando mi mente se retuerce y se desespera en busca de vos, o por lo menos en busca de un sedante que ayude a limpiar mi cabeza.



 [Importante promesa a mi misma :
Esta es la última entrada que te dedico]

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